Desde hace mucho tiempo sabemos que el ejercicio físico es muy beneficioso para la salud de las personas, especialmente en casos de pacientes diabéticos, obesos, pacientes con arterioesclerosis, artritis, etc. Lo que quizás no sea tan conocido es que el ejercicio físico es también muy importante para prevenir el deterioro cognitivo (demencia) asociado al envejecimiento.

En un reciente trabajo científico dirigido por Joyce Gomes Osma, fisioterapeuta y neurocientífica brasileña que trabaja en el Centro Médico Beth Israel Deaconess, adscrito a la Facultad de Medicina de Harvard (Boston, Massachusetts), han estudiado esta relación entre ejercicio físico y deterioro cognitivo. El estudio es un metanálisis (analizan varios trabajos publicados sobre una determinada cuestión), en el que revisaron los resultados de 98 artículos científicos publicados previamente. En total, el número de pacientes incluidos en todos los trabajos, era de más de 11.000, de los cuales un 59% eran personas sanas, un 26% personas con un deterioro cognitivo leve y el 15% restante, personas con un cuadro de demencia establecida. En cada paciente se analizaban 3 aspectos fundamentales: velocidad de procesamiento (tiempo requerido para completar una tarea mental determinada); función ejecutiva (capacidad para llevar a cabo una acción específica) y capacidad de pensamiento (capacidad para realizar un determinado razonamiento). La conclusión del estudio es que el ejercicio físico es esencial para mantener las capacidades mentales y evitar el deterioro cognitivo. No importa el tipo de ejercicio que se realice: aeróbico, resistencia o del tipo “mente-cuerpo” (como es el yoga, por ejemplo), lo importante es que se haga con regularidad. Los autores llegan a concluir que dedicando 2 horas semanales a realizar algún tipo de actividad física, se evita claramente dicho deterioro cognitivo.

La autora resume los resultados de su trabajo con sus propias palabras: «Tenemos evidencias muy sólidas que sugieren que la práctica regular de ejercicio puede mejorar la salud cerebral. Nuestro objetivo, ahora, es trasladar estos hallazgos científicos a las vidas de nuestros pacientes, de sus familiares e, incluso a la nuestra. Igual que cuando proponemos un determinado tratamiento farmacológico a nuestros pacientes, les indicamos la dosis exacta que deben tomar y la pauta de administración, hemos tratado de establecer cual debe ser la cantidad de ejercicio físico que tenemos que recomendar para prevenir el deterioro cognitivo”.

 

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